MADRID, 10 (EDIZIONES)
Las mujeres conocemos nuestro propio cuerpo perfectamente, así que ante cualquier síntoma atípico es importante acudir a los servicios de Urgencias: un dolor torácico raro y brusco, con náuseas y vómitos, que te cueste respirar, o una pérdida motora, de movilidad, de dificultad para hablar, un dolor de cabeza atípico o una hemorragia fuera del periodo menstrual de forma muy, muy abundante, son síntomas, por ejemplo, de que algo no va bien.
Así lo explica Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de SEMES, quien remarca que también es muy importante que las mujeres no nos sintamos culpables por asistir a los servicios de Urgencias, algo que "muchas veces se evita, o se le quita importancia a lo que sucede", según remarca, y por eso al final las mujeres no van. "Me gustaría recalcar que no hay que victimizar el tema de preocuparte por ti y ante cualquier síntoma atípico de tu propio cuerpo, que notas que algo no va bien, es importante acudir a los servicios de Urgencias", insiste esta experta en Urgencias.
Así, nos cuenta que, desde su experiencia en urgencias, sí existen diferencias en la forma en que los hombres y las mujeres presentan determinadas emergencias médicas, recordando que, durante mucho tiempo, la Medicina se enseñó bajo un patrón masculino universal, y lo que no encajaba ahí se etiquetaba como 'atípico'. "Pero la realidad es que, cuando la mitad de la población presenta síntomas distintos, eso no es atípico, es simplemente medicina o enfermería con perspectiva de género", subraya Carmen Casal.
SÍ HAY DIFERENCIAS ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN URGENCIAS
Por tanto, lamenta que, actualmente "las diferencias son reales y, a veces, sutiles" y precisa que "no es que las mujeres 'sientan menos' o 'expliquen peor', sino que es que la biología y el condicionamiento social juegan su papel", mantiene esta enfermera de Urgencias.
A juicio de Casal, los casos que resultan son más evidentes son:
· Infarto de Miocardio: Está demostrado que con esta patología las mujeres están infradiagnosticadas e infratratadas ya que, mientras que los hombres suelen referir el dolor opresivo clásico, las mujeres suelen presentar cuadros más difusos.
· Ictus: Las mujeres, a veces, presentan síntomas no focalizados, como desorientación, hipo, o debilidad generalizada, lo que puede confundir el triaje inicial.
· Cualquier patología abdominal: Por la propia anatomía pélvica, un dolor abdominal en una mujer es un desafío diagnóstico mayor (quistes, torsiones ováricas, embarazo ectópico) frente a cuadros más lineales en hombres.
Precisamente, señala que en el caso de los infartos, y para evitar retrasos, se debe dejar de esperar el dolor que se irradia al brazo izquierdo como única señal válida. Por eso, hace hincapié esta enfermera de Urgencias que, tanto la población como el personal sanitario debemos estar alerta a:
Fatiga extrema e inusual: Sentirse agotada sin una causa clara días antes del evento. Malestar en la parte alta del abdomen o espalda: A menudo confundido con indigestión o dolor muscular. Náuseas y mareos: Acompañados de sudor frío, pero sin el dolor torácico 'de libro'. Presión en la mandíbula o en el cuello: Una señal que suele pasar desapercibida en el triaje de urgencias. "Por tanto, si una mujer llega con malestar general, ansiedad súbita y sudoración, un ECG debe ser nuestra prioridad, aunque no diga que le duele el pecho", insiste Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de SEMES.
TAMBIÉN EN LA VALORACIÓN DEL DOLOR HAY DIFERENCIAS
Pero es que también considera que todavía existen sesgos de género en la atención sanitaria de urgencias, por ejemplo, en la valoración del dolor: "Lamentablemente, el sesgo de género aún respira en los pasillos de urgencias. Existe una tendencia histórica a psicologizar el dolor de la mujer. Es más probable que el dolor de una mujer se atribuya a ansiedad o a estrés, mientras que al hombre se le realizan pruebas diagnósticas más rápido para buscar una causa orgánica".
Subraya aquí Casal que se está trabajando en la implementación de escalas de dolor objetivas y en protocolos de triaje ciegos al género en la medida de lo posible. "La formación continua en 'sesgos inconscientes' es vital para que el personal entienda que un 'ataque de pánico' puede ser, en realidad, una embolia pulmonar o una arritmia", añade.
LA VIOLENCIA DE GÉNERO TAMBIÉN ES REAL EN URGENCIAS
Pero también comentamos con ella que en los servicios de Urgencias también se detectan con frecuencia situaciones de violencia de género o problemas de salud mental, reconociendo esta experta que los servicios de urgencias hospitalarios son, en muchas ocasiones, el único sitio seguro para una mujer.
"Además, los servicios de emergencias extrahospitalarios somos la primera línea de detección, ya que atendemos a la paciente dentro de su entorno. Sin embargo, tenemos que estar siempre alerta pues a veces la paciente no viene por la agresión física directa, sino por síntomas somáticos (dolor de cabeza crónico, dolor abdominal, insomnio). Una enfermera entrenada sabe leer entre líneas", asegura.
En este contexto, recuerda que las enfermeras en el triaje hospitalario pueden crear un espacio de privacidad y, si hay sospecha detrás activan el Protocolo de Violencia de Género, contactan con trabajo social, y aseguran que la paciente no esté sola.
En salud mental, dice que detectan crisis derivadas de la sobrecarga de cuidados (el síndrome de la cuidadora), que a menudo explotan en urgencias. "Desde SEMES y la sección de Mujeres ofrecemos formación a nuestros compañeros con el fin de que no se nos escape ninguna sospecha de violencia de género", apostilla.
PROBLEMAS DE SALUD DE LAS MUJERES POCO CONOCIDOS
En última instancia, le cuestionamos sobre problemas de salud que llevan con más frecuencia a las mujeres a acudir a urgencias y que quizá siguen siendo poco conocidos por la población y cita que hay patologías que llenan las salas de espera, pero que siguen rodeadas de cierto estigma o de desconocimiento como, por ejemplo, las urgencias Ginecológicas: "El dolor por endometriosis es frecuentemente infravalorado, obligando a las mujeres a acudir a urgencias cuando el dolor es insoportable porque no han sido escuchadas en otros niveles asistenciales".
Otras patologías pueden ser las infecciones urinarias recurrentes, según prosigue, y que pueden derivar en pielonefritis (infección renal) si no se tratan adecuadamente, algo muy común pero que a veces la mujer aguanta hasta el límite.
"Y por último no debemos de olvidarnos de la fibromialgia y al dolor Crónico: Las crisis de dolor agudo en enfermedades crónicas que afectan mayoritariamente a las mujeres suelen ser mal gestionadas en urgencias por la falta de un diagnóstico claro visible en analíticas", concluye Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de SEMES.